From: Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
16.2 (1996): 128-36.
Copyright © 1996, The Cervantes Society of America
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PIERRE L. ULLMAN |
uién me hubiera
dicho que, al jubilarme yo, un colega emprendería una refutación
de algo que expuse, a fuer de estudioso novel, en mi primer artículo?
Cuando escribí The Burlesque Poems Which Frame the
Quijote, quise desarrollar tres temas del Quijote de
1605 sugeridos por Joaquín Casalduero: el conflicto entre el
pasado y el presente (24 ), el hecho de que las primeras aventuras
están encuadradas en el tema literario (24) y la idea
de que los sonetos del final hacen juego con las poesías del
comienzo de la historia (193). El artículo en general fue bien
recibido1 y Anthony Cárdenas tuvo la
bondad de citarlo con aprobación (29, 31).
No obstante, aunque se aceptaron mis ideas
generales sobre aquellos poemas burlescos, hubo resistencia a mi sugerencia
relativa a la décima de cabo roto dedicada a Sancho Panza por el Donoso
Poeta Entreverado. Luis Andrés Murillo incluyó mi artículo
en la Bibliografía fundamental de su edición (3:107)
pero no le prestó atención al anotar el poema (1: 65n18). Y
R.M. Flores justifica el cambio impuesto por él a la ortografía
de la primera edición (su eliminación de la tilde sobre la
i de Libró) añadiendo [no]
a la grafía diui, lo cual implica tácitamente su
desacuerdo con mi lectura. Agradezco a Cárdenas el haber emprendido
una refutación
* Anthony
J. Cárdenas respondió a esto con A
Reply to a Reply: A Perspective on a Perspective of My Perspective,
Cervantes 16.2 (1996): 138-43. Ullman
volvió a responder con A Reply
to a Reply to a Reply, Cervantes 17.2
(1997): 149-54. -FJ.
1 Elias Rivers
lo mencionó con gran benevolencia (113) y Cesare Segre y Donatella
Moro Pini me citaron en su edición italiana de la gran novela (122-23,
1225), así como Adrienne Laskier Martín en su estudio de los
sonetos cervantinos burlescos (126-27).
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explícita, pues así no me veo en el caso de quejarme de que
no se me ha hecho caso. Es peor ver los esfuerzos propios pasados por alto
que rebatidos.
En el trabajo en cuestión, hice notar
que en la primera edición del Quijote, la ó
de la palabra Libró lleva una tilde aguda y que en la
segunda impresión lleva una circunfleja. De acuerdo con ello, propuse
que allí había juego de palabras: Villadiego, al hacer una
retirada, había librado divinamente. Lo cual llevaba a una posible
interpretación del final de aquel poema. Por otra parte, Murillo
parecía creer que él era el primero en dudar de la seriedad
del juicio sobre la Celestina:
Se ha entendido siempre como un juicio literario expresado seriamente; pero consta que aparece en unos versos burlescos, convencionales y nada exactos en cuanto a lo que transcurre en la obra, pues Sancho nunca huye en el sentido en que se afirma aquí. Adviértase que en estos versos preliminares (incluso en los sonetos) se alude equivocadamente en varios detalles a los personajes y a la acción del libro (65n18).
Pero, a decir verdad, para que los dos versos, Libró en mi opinion
diui / Si encubriera mas lo huma, sea un juicio sobre la
Celestina, es preciso primero imaginar la palabra
Libró sin tilde. Creo que no les será difícil
a la mayoría de los lectores ejercer su imaginación con la
idea de una tilde de quita y pon para crear un juego de palabras.
Ahora bien, ¿cuáles son las objeciones
de Cárdenas? First, diuinamente does not
fit the implied rhyme scheme, dice él (24). Pero el hecho es
que todos los esquemas de rima son implícitos, a menos que el poeta
declare explícitamente, ante un soneto por ejemplo, algo como: Ya
que éste es soneto, su combinación estrófica es
abbaabbacdcdcd. En efecto, sólo implícitamente
sabemos que los versos de cabo roto en cuestión constituyen una
décima. Observamos que son decasílabos agudos con las rimas
é, ó á, a
í en el orden
éóóééááííá,
es decir, con la combinación estrófica abbaaccddc,
adecuándolas así al parangón de la décima, pues
llevan además pausa sintáctica después del cuarto
verso.
Digamos de pasada que según la prosodia
española la rima empieza con la última vocal acentuada. Si
se descartan todos los sonidos que vienen después, resulta que el
léxico de la lengua castellana queda dividido en cinco categorías
una para cada vocal en cada una de las cuales todas las palabras
riman entre sí.
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Por consiguiente casi se puede asertar que, gracias a tal mutilación,
versos de cabo roto los puede componer el tonto del pueblo. Así que
Cervantes no tuvo que pedirlos prestados a nadie, pese a la hipótesis
de Bataillon (296-99). Añadamos asimismo que Cárdenas tiene
razón al decir que diuinamente does not fit
the implied rhyme scheme. Pero tampoco cabe divino en la
combinación, pues ninguna de estas dos palabras rima con
escudero, Quixote, polvorosa,
discreto, Villadiego, estado,
retirada, Celestina ni humano. Y, como
vemos, al reintegrarlas del cabo roto, dejan de rimar, hasta entre sí
mismas. Sentimos haber aburrido al lector con una explicación tan
prolija, pero quizá sea necesaria para convencer a algunos de lo
obvio.
La segunda objeción de Cárdenas
es que
The use of diacritics in this edition is sufficiently sporadic, in my opinion, to prevent basing a convincing decoding on such usage. (24)
Consultation of the facsimile edition of the 1605 editio princeps indicates that the dominant mark to indicate stress on oxytonic preterite forms is a grave accent mark which does not, however, occur over all oxytonic preterites. I have noted an acute accent mark only twice in all the poems; one on Libró as Ullman observes, and one on domó in the last line of the sonnet attributed to the Caballero del Febo. In the same sonnet two preterites ygualò and despreciè have grave accent marks; one dexê has a circumflex; two ofrecio and temio appear without any diacritic. That Libró appears as such is not, given these diacritical eccentricities, a telling point. (32n5)
Ahora bien, en primer lugar es evidente que
este crítico abordó la cuestión con poco detenimiento,
pues la palabra domó no se halla en el último verso
del soneto del Caballero del Febo sino en el último del primer terceto.
Además, aparece allí, o por lo menos en la facsímil
de Alfaguara, con tilde grave, domò, lo cual, según
la manera de raciocinar de Cárdenas, abonaría su hipótesis.
No obstante, yo llegaría a la conclusión opuesta, pues si,
para mi argumentación, pararía en tal nimiedad como la
dirección de la tilde, diría que la unicidad de la tilde aguda
sobre la palabra Libró entre las de todos estos poemas sirve
para indicar al lector que es de quita y pon, a diferencia de las
demás.
Pero ¿qué significan los conceptos,
uso esporádico de diacríticos y excentricidades
diacríticas? ¿Apuntan al use específico de cada
uno de los tres diacríticos que indican acento? ¿O a una posible
falta de selección entre los tres tipos por parte del
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cajista al componer cada palabra? Creo que podemos decir con seguridad que
la selección entre tildes agudas, graves o circunflejas es fortuita.
El cajista tomaba la que le caía bajo la mano. En la primera edición
del Quijote predomina la grave; la sigue la circunfleja; la aguda
es la menos usada. En cambio, en la príncipe del Viaje del
Parnaso predomina la circunfleja. Al observar detenidamente la facsímil
de la príncipe del Quijote, noté que la ondulación
de la virgulilla usada para formar la eñe o puesta sobre otras letras
para indicar omisión de alguna o algunas que las siguen es muy leve
y que algunas veces la virgulilla está inclinada hacia atrás.
Es posible que los cajistas eludían el use de la tilde aguda porque
se la podía confundir algunas veces con esa virgulilla. De todos modos,
las tildes agudas y circunflejas se encuentran con frecuencia en el libro,
incluso en los poemas. En los epitafios del final figuran dexô
(*2v12), Pisó (*3r1) y dexó(*3r8).
Consta que en los versos escritos por el mismísimo don Quijote hallamos
tilde únicamente sobre la palabra lloró, la cual
aparece tres veces, la primera con tilde circunfleja y las dos restantes
con tilde aguda; falta aquí la grave. Quizá se vaya a objetar
que estos versos no vienen al caso porque no se escribieron sobre papel sino
en la corteza de los árboles.
En cuanto a la cuestión de uso u
omisión de tilde, ocurre en general solamente cuando su omisión
podría producir confusión. Por eso la hallamos en la primera
y la tercera persona del singular del pretérito de los verbos de la
primera conjugación, por evitar la confusión con el presente
del subjuntivo y la primera persona del presente del indicativo respectivamente.
En cambio, no la encontramos en los verbos de las otras conjugaciones, pues
su omisión no deja lugar a tal confusión. Por eso Cárdenas
halló domò, ygualò,
despreciè y dexê con tilde, pero
ofrecio y temio sin ella. Es verdad que hay tildes
innecesarias, como en fè (41r8), dixésse,
tóque (123v12) y hàllo (198r10), aunque
en el caso de las dos palabras últimas se enfatiza la diferencia entre
ellas y las voces agudas. Y no faltan errores como Comíssario
(105r25). También encontramos traîa (7r2),
traía (8v28, 31v23, 43v6, 63vc31), traían
(28r28, 51r7), traîã (62r2); alguna vez
traído, aunque lo usual es traydo. En suma,
el uso de los diacríticos en la edición príncipe del
Quijote no es sporadic, sino que se hace según
la lógica, aunque no aplicada exactamente; es algo variable, pero
de ningún modo excéntrico. Esta última palabra tampoco
debe aplicarse a la selección entre las tres tildes; la voz más
apropiada es fortuito.
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Así y todo, salvo en materia de prosodia,
las ideas de Cárdenas son brillantes, acertadas y sugestivas. Las
interpretaciones mencionadas en su artículo, incluso la que él
mismo preconiza, son todas válidas, con tal que se deseche el concepto
desconstructivo con el cual cree abonarlas, a saber, la opinión que
toda lectura es un misreading (4). Al tratarse de una obra como
el Quijote, es poco aconsejable sustituir el análisis
polisémico tipológico por la desconstrucción, por lo
menos mientras no se haya ensayado el primero. En las obras auriseculares
la polisemia es siempre jerárquica; la desconstrucción, en
cambio, tiende a desentenderse de lo jerárquico. Al examinar un pasaje
que opone lo divino con lo humano, es lógico usar un método
que toma en cuenta la existencia de una escala de valores que va del uno
al otro. No hace falta ser neoplatónico a lo Juan Clímaco para
reconocer la necesidad de ello. Y, a mayor abundamiento, Cárdenas
mismo habla de the levels of meaning (30) de la palabra
entreverado; sí hay niveles hay jerarquía.
Veinte años antes de la publicación
del Quijote, Pérez de Moya, en su Philosophia
secreta,2 había ampliado la escala
tipológica transformando la polisemia cuaternaria en quinaria (10-11).
Los niveles anagógico, alegórico, tropológico o moral
a literal o histórico ya habían sido formulados por los exegetas
medievales y adoptados por Dante, y más tarde por Boccaccio, quien
intentó adaptarlos a la mitología clásica. La obra donde
lo hizo tuvo influencia sobre Cervantes, como apuntó McGaha. Al
añadir un nivel físico o natural bajo los demás, Pérez
de Moya abrió paso a la interpretación
irónica.3 Según los exegetas,
el sentido literal o histórico es la narración de los
acontecimientos; el tropológico es el que nos da enseñanza
de moralidad; en el alegórico se toman los acontecimientos del Antiguo
Testamento como prefiguraciones de los del Nuevo; el anagógico versa
sobre la gloria eterna (Chydenius 37-40). El ejemplo dado por Dante se refiere
a las palabras del salmo 113 acerca del éxodo de Israel y la
liberación de Judea. Según la carta a Can Grande, el sentido
literal o histórico es la salida de Egipto del pueblo de Israel en
los tiempos de Moisés. El sentido tropológico es la
conversión moral del alma de un estado de pecado a uno de gracia.
El sentido alegórico es nuestra redención por Cristo; el
anagógico es la partida del alma bendita de la servitud de la
corrupción mundana para la libertad de la gloria eterna (Chydenius
48). Esto equivale a decir que Moisés es el tipo del cual Cristo es
el antitipo (Frye, Great Code 79ff.; Chydenius 18). No hace falta
poner el ejemplo de Hércules
2 Al
publicarse el Quijote, Philosophia secreta había pasado
ya por dos ediciones, de Madrid la primera en 1585 y de Zaragoza la segunda
en 1599. Según Eduardo Gómez de Baquero en su edición
moderna de la obra, Siguieron las de Alcalá en 1611 y las de
Madrid de 1628 y de 1673 (xvii). Juan Pérez de Moya era autor
bastante famoso y popular (v); la Philosophia secreta
es probablemente el libro de vulgarización de la Mitología
mejor escrito en castellano (xx) y a Pérez de Moya le
celebran sus contemporáneos (vi). [En la versión imprimida,
esta nota se encuentra en la página 133. -FJ].
3 Para Frye
(Anatomy 116), el nivel más bajo de los cinco el cual
nombró literal después de haber rebautizado el
antiguo literal con el nombre de descriptivo es paralelo
a su modo irónico. Añadamos de pasada que en general
es fútil buscar en las obras de didacticismo religioso un nivel
correspondiente al modo irónico, así que es adecuado en ellas
un análisis cuaternario, como el que hizo Mayberry del Auto del
Rey Assuero. [En la versión imprimida, esta nota se encuentra
en la página 133. -FJ].
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dado por Pérez de Moya, quien además confunde el sentido moral
con el alegórico, quizá adrede.
Pero, ¿qué derecho tenemos a usar
un método basado en la tipología religiosa para analizar una
obra como el Quijote? Me parece que nos daría la venia el mismo
Cárdenas, quien habla de literary divinitas (31)
y cita sin desaprobación una analogía de René Girard:
Chivalric existence is the imitation of Amadís in the
same sense that the Christian's existence is the imitation of Christ
(30). Las ideas de Cárdenas parten de las de Alban Forcione y Luis
Murillo, quienes consideran a Celestina como precursora de la Cañizares
del Coloquio de los perros, y de Carroll Johnson y Manuel Criado de
Val, quienes ven en Melibea una precursora de Dulcinea. Es decir, Celestina
y Melibea son tipos y Cañizares y Dulcinea sus antitipos.
Y ahora pongámonos a la obra de clasificar
los sentidos según los que podemos interpretar la célebre frase.
Primero, tómese lo humano como la porción de pellejo
que dejó Villadiego al aire si completamos los versos según
mi sugerencia: Libró en mi opinión divinamente. ¡Si
encubriera más lo humano! Éste será el sentido
físico o natural añadido por Pérez de Moya a la
tipología cuaternaria.
El sentido histórico o literal se refiere
a la falta de delicadeza en el estilo al referirse a asuntos de lujuria,
rasgo sobresaliente de la Celestina si la comparamos con la fineza
de las descripciones cervantinas (Cárdenas 20-23). Nótese
además la ironía inherente a la diferencia: el lenguaje usado
para las relaciones sexuales de la noble Melibea es mucho más crudo
que el empleado para las de la abyecta Maritornes.
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El sentido tropológico lo descubre Cárdenas al escribir:
One might hold that the complaints leveled against drama by the priest in his conversation with the Canon porque habiendo de ser la comedia, según le parece a Tulio, espejo de la vida humana, ejemplo de las costumbres e imagen de la verdad, las que ahora se representan son espejos de disparates, ejemplos de necedades e imágenes de lascivia (I, 48) could be leveled against Celestina. (22)
Se trata aquí de problemas de moralidad. A este canónigo apuntaba
yo al suponer que The author is making low burlesque of his clerical
contemporaries' clichés about the Celestina (222).
Habría sido más acertado de mi parte percibir que el autor
literarizó a su vez un juicio ético-literario creando polisemia
con él, pero hubo que esperar a Carroll Johnson para que tal idea
se manifestase.
El sentido alegórico proviene de la
comparación del carácter de los personajes. Así como
los antitipos del Nuevo Testamento constituyen una espiritualización
de los tipos históricos del Antiguo, la actuación de los
cervantinos parece una abstracción ficticia o una literarización
de los crudos modelos de Fernando de Rojas. Johnson observa que la tercería
de Sancho al buscar a Dulcinea en El Toboso es mentida e ilusoria, mientras
que la de Celestina al ponerse en contacto con Melibea es efectiva
(Cárdenas 25). Johnson nota también que Lucrecia presencia
la actividad erótica de su ama mientras que el goce de Maritornes
al leer escenas eróticas en los libros de caballería es literario
(idem). Y Celestina es hechicera; en cambio, Cañizares no es más
que bruja y Frestón un sabio encantador.
Así como en materia religiosa el nivel
anagógico versa sobre lo eterno a fuer de reino celeste separado de
lo terrenal, este nivel en nuestro sentido traslaticio concierne la esfera
literaria en que los libros se relacionan entre sí más allá
de la realidad que describen. Y éste es precisamente el nivel donde
Parr discute la evolución de lo mimético a lo diegético,
Johnson asevera que Cervantes sigue el consejo que el poeta entreverado pone
en boca de Sancho (Cárdenas 25) y Cárdenas pregunta si se trata
de vita artis gratia o ars vitae gratia, el nivel donde, al
discutir la historia literaria, nos metimos en la cuestión de los
géneros literarios.
En conclusión, hemos visto de demostrar
que no es preciso recurrir a la desconstrucción ni hablar de
misreadings para hacer caber las varias interpretaciones del
célebre juicio sobre la Celestina dentro de un esquema
polisémico ya formulado en la época de Cervantes, siendo así
válida cada una de ellas.
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| OBRAS CITADAS | ||
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Bataillon, Marcel. Urganda entre Don Quijote y La pícara Justina. Varia lección de clásicos españoles. Madrid: Gredos, 1964. 268-99.
Cárdenas, Anthony J. Cervantes's Rhyming Dictum on Celestina: Vita artis gratia o Ars vitae gratia? Indiana Journal of Hispanic Literature 5 (1994 [1995]): 19-36.
Casalduero, Joaquín. Sentido y forma del Quijote. Madrid: Insula,1949.
Cervantes Saavedra, Miguel de. Don Quijote de la Mancha: Facsímil de la primera impresión. Palma de Mallorca: Alfaguara, The Hispanic Society of America, Papeles de Son Armadans, 1968. 2 vols.
. Viaje del Parnaso: Facsímil de la primera edición. Madrid: José Esteban, 1980.
Chydenius, Johan. The Typological Problem in Dante: A Study in the History of Medieval Ideas. Societas Scientiarum Fennica: Commentationes Humanarum Litterarum 25 (1958): 1-159.
Flores, R[oberto] M[orales], ed. Don Quixote de la Mancha: An Old Spelling Control Edition Based on the First Editions of Parts I and II. Por Miguel de Cervantes. Vancouver: U of British Columbia P,1988.
Frye, Northrop. Anatomy of Criticism. Princeton: Princeton UP, 1957.
. The Great Code. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich,1983.
Johnson, Carroll B. Libro, en mi opinión divi- si encubriera más lo huma-. Vórtice 1.2 (1974): 62-65.
Martín, Adrienne Laskier. Cervantes and the Burlesque Sonnet. Berkeley: U of California P, 1991.
Mayberry, Nancy. Four Levels of Meaning in the Auto del Rey Assuero cuando ahorcó a Aman. Journal of Hispanic Philology 12.2 (Winter 1988): 113-26.
McGaha, Michael. Boccaccio and Cervantes: The Influence of the Genealogie Deorum on Don Quixote. Hispano-Italic Studies [Georgetown U] 2 (1979): 6-16.
Murillo, Luis Andrés, ed. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. 2a ed. Madrid: Castalia, 1982. 3 vols.
Pérez de Moya, Juan. Philosophia secreta. 1585. Ed. Eduardo Gómez de Baquero. Madrid: Compañía Iberoamericana de Publicaciones, 1928.
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| 136 | PIERRE L. ULLMAN | Cervantes |
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Rivers, Elias. Viaje del Parnaso y poesías sueltas. Suma Cervantina, ed. J. B. Avalle-Arce y E. C. Riley. Londres: Tamesis, 1973. 119-46.
Segre, Cesare y Donatella Moro Pini, ed. Don Quijote de la Mancha. Por Miguel de Cervantes. Trad. Carlesi. Milan: Mondadori, 1974.
Ullman, Pierre L. The Burlesque Poems which Frame the Quijote. Anales Cervantinos 9 (1963): 213-27.
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| 16.2 (1996) | Réplica a Anthony Cárdenas | 137 |
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| Fred Jehle jehle@ipfw.edu | Publications of the CSA | HCervantes |
| URL: http://users.ipfw.edu/jehle/cervante/csa/articf96/ullman.htm | ||